
Trujillo forma parte de la citación dispuesta por Rubi para el partido que mañana enfrentará al Levante y al Málaga en el Estadio Ciutat de València desde las 16:00 horas que cerrará el año 2015. El hecho es sumamente relevante para el zaguero madrileño que se comprometió con la sociedad granota durante el pasado periodo estival. Su inclusión junto al resto del grupo no resulta anecdótica después de los sucesos acaecidos durante el primer acto del duelo que cruzó al Levante y al Getafe en el Coliseum Alfonso Pérez. El mes de septiembre se desvanecía y el defensor desaparecía del epicentro de la acción después de sufrir “un fuerte golpe en la zona ocular en una jugada fortuita” del encuentro como rezaba el parte médico inmediato que motivó su salida del campo. Trujillo ni siquiera tomó el AVE de vuelta hacia Valencia con el resto de la expedición blaugrana.

El defensor se sometió a distintas pruebas médicas en la capital de España y apenas unas horas después era operado de un desgarro en la retina del ojo derecho en Alicante por el Doctor José María Ruiz Moreno, especialista en oftalmología. El parte médico parecía desolador y quedaba inauguraba un período de recuperación marcado por la incertidumbre puesto que no existían precedentes acordes en tal sentido en la disciplina del balón redondo. El proceso ha sido arduo y complicado, pero desde una cierta perspectiva se ha caracterizado por la celeridad. Las noticias siempre fueron alentadoras. 2015 se despide en breve y Ángel Trujillo está incluido en la relación de jugadores que mañana se ajustarán las botas para afrontar el desafío liguero ante el Málaga en Orriols, si bien hay diecinueve futbolistas en el listado. Se trata de una victoria de enormes proporciones desde un prisma personal por cuestiones evidentes ante todas las vicisitudes que se fueron sucediendo.
La fortaleza mental y la convicción mostrada por el futbolista han sido determinantes durante este espacio desarrollado en el tiempo así como la capacidad de reacción exhibida por Miguel Ángel Buil, jefe de los servicios médicos del Levante, en las horas iniciales una vez consumada la lesión. La presteza y la velocidad en la confirmación del diagnóstico resultó esencial para emprender con éxito el duro camino de la recuperación que se materializó de forma más visible durante el último mes con una presencia ya real y más continuada del defensor en el interior del ecosistema del colectivo que adiestra Rubi. La perseverancia y la resistencia se convirtieron en sendas virtudes cardinales. Trujillo nunca se desplomó preso del desaliento. Ni siquiera en los momentos de mayor inquietud. En ese sentido, el sábado 26 de diciembre marcó un hito puesto que confirmaba su regreso al grupo en igualdad de condiciones.