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Primer equipo
Un atrevido Levante le planta cara al Barcelona
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Es evidente que hay heroicidad detrás de algunas derrotas. Puede que sea el caso a la vista de la evolución del enfrentamiento disputado a la hora del Ángelus entre la entidad azulgrana y el Barcelona. La escuadra de Orriols compitió con autoridad y con pasión en todas las facetas del juego ante un adversario claramente antitético que le saca unas cuantas cabezas. Parece del todo incuestionable que hubo osadía en las botas del bloque que conduce Rubi. Hubo heroicidad, sí, y también atrevimiento y valentía y una capacidad de supervivencia extrema para enfrentarse ante un contrincante opulento que comenzó a vislumbrar el partido en franquicia después de un gol en propia puerta de David Navarro. La mala suerte se alistó con el zaguero. El centro de Jordi Alba desde el costado izquierdo chocó en el cuerpo del capitán y le rompió el corazón a Mariño en mil pedazos. El balón se envenenó y escapó al área de acción del arquero gallego. Su mirada, repleta de frustración, reflejó el sentir de la grada. Así de cruel se puede llegar a manifestar la disciplina del balompié con el equipo del Ciutat de València en una matinal excelsa de fútbol. El Barça no anda necesitado de ayudas celestiales extras para gobernar los encuentros. Y en el Ciutat solo se sintió ganador en los minutos finales cuando Luis Suárez dejó impreso su sello con el Levante volcado en el área contraria del verde. Hasta ese instante atravesó por instantes repletos de dudas y de incertidumbre. Era el minuto noventa y uno lo que advierte que el equipo local estuvo hasta entonces en el interior del duelo y rozó la igualada.

Hay heroicidad en algunas derrotas, sí, pero también surgen componentes que cabría acentuar para próximas apariciones sobre el terreno de juego. El Levante registró una nueva derrota que le mantiene en la zona más boscosa de la clasificación general, sí, pero ofreció señales que pueden invitar al optimismo. En ese sentido, la imagen global vista en perspectiva debe servir para reafirmar, desde un prisma psicológico a un grupo que todavía no ha dicho su última palabra en el marco de la competición liguera. Hubo convicción y determinación. Durante la evolución de la cita, las diferencias abismales que se preveían, entre dos oponentes que parecen encarnar el yin y el yang, quedaron difuminadas. Desde ese prisma, el Levante no se comportó como el vigente colista de la categoría. No es fácil sobrevivir a un contrincante capaz de engullir a sus rivales con solo una mirada. Resistió la sociedad azulgrana las embestidas foráneas en el arranque de la confrontación. Los primeros diez minutos condesaron las esencias de un colectivo que no necesita presentaciones para generar una profunda y abigarrada sensación de miedo.

Messi surgió de la nada para marcar una diana finalmente invalidada por fuera de juego, Neymar generó una falta en las cercanías del área de Mariño e Iniesta ya había pateado desde la media distancia. El Barça imponía galones y hacía circular con avidez el cuero por el césped. Se mantuvo erguido el Levante que no claudicó, ni siquiera, tras encajar con el circense gol que avanzó al bloque que lidera Luis Enrique. Los jugadores locales regresaron al centro del campo ovacionados por la grada y se pusieron manos a la obra en busca de la redención. Rubi había imaginado en su mente durante la semana el desarrollo y dibujo del partido. Partía de una idea y trató de aleccionar a los suyos en las sesiones diarias. En ese sentido, el Levante perfiló sobre el campo el tipo de duelo que había previsto en la pizarra. Había una premisa; desactivar la primera línea de acción del F.C. Barcelona, que suele nacer desde las botas de Piqué y Mascherano, de la zona del medio del campo con la intención de evitar que el balón llegara a Iniesta y Sergi Roberto. El plan estaba trazado y su ejecución fue en algunos instantes sobresaliente. La presión granota era continuada y comenzó a gestarse muy arriba. El objetivo final; apagar la luz de la zona de creación. El cortocircuito funcionó.

Por momentos el Levante negó la pelota a su rival, por momentos el Levante soñó con cambiar el signo del encuentro, por momentos creyó que era muy superior a su adversario, por momentos olvidó que era el colista de Primera División, por momentos se sintió más guapo y más alto que su oponente, pero por momentos recordó lo despiadado que puede ser su destino. Morales se plantó delante de Bravo, tocó con suavidad con el exterior y su propuesta chocó con el palo de la portería culé. El Levante se mostraba enérgico y combativo. El partido estaba en su poder, o al menos se encontraba en el punto que había imaginado. Nadie había desertado de la cita. El balón circulaba con rapidez por la línea de medios buscando las espaldas de los defensores del Barcelona. Se coló por el perfil izquierdo Morales, pero antes lo había hecho Jefferson Lerma.Deyverson agitaba cada balón que surgía por las cercanías de Bravo y Rossi confirmaba que se trata de un futbolista diferencial dentro del ecosistema granota. El italiano muestra un talento innato y casi natural para elegir la opción más interesante. Esconde el cuero y parte con mucha decisión embozado desde esa zona indetectable de la mediapunta. Del Barcelona había escasas noticias, un aspecto que hablaba bien de su contrincante. La intensidad no descendió en la reanudación. El Levante seguía mostrando un espíritu volcánico. Luis Enrique apostó por Busquets para alcanzar el equilibrio en la medular. El Levante resistía, pero lo minutos pasaban sin remisión. Únicamente cayó tras la diana de Luis Suárez.


Levante UD:

FC Barcelona:

Árbitro: Pérez Montero; amonestó a Feddal, Navarro, Jefferson Lerma, Iván, Piqué, Alves y Busquets

Goles: 0-1. M. 21. David Navarro pp. 0-2. M. 92. Luis Suárez