Quizás después de superar dos batallas superlativas en el interior del verde resueltas con dos brillantes victorias a la escuadra azulgrana le faltara algo de fuelle para acometer el duelo ante la Real Sociedad en el Estadio de Anoeta. Quizás el debate no se cimenta en exclusiva en las prestaciones deportivas emitidas por el colectivo que prepara Lucas Alcaraz sino en el estado de la pisque; un aspecto que se antoja primordial para mantenerse erguido en una batalla tan dura y aristada como la que está afrontando la entidad en las últimas semanas. No parece sencillo afrontar sendos encuentros entrelazados por la supervivencia en la elite, con todo el desgaste emocional y anímico que implica la lucha, y resetear la mente para regresar a la superficie del rectángulo de juego sin apenas tiempo material para recuperar fuerzas y encontrar de nuevo ese punto necesario, con las botas ajustadas, que requiere la competición. Quizás estos condicionantes se reflejaran en el epicentro de la acción en una tarde espesa y ennegrecida que presagiaba lluvia, nada nuevo en el País Vasco, por más que instantes antes del duelo se filtraran unos tímidos rayos que anunciaban un sol que nunca llegó a brotar.
O quizás el Levante fuera deudor, si se analiza en perspectiva el desarrollo del enfrentamiento, de un arranque un tanto dubitativo. Le costó a la sociedad granota enderezar su rumbo en la tupida pradera del coliseo turi urdin. Y la Real Sociedad aprovechó la coyuntura para golpear a su oponente. Y además con contundencia. Fue una constante, si se acota el partido en su totalidad. Es posible que el marcador definitivo establezca una distancia que no existió entre los dos adversarios en el cómputo general de la confrontación. Lo que parece indudable es el acierto del combinado local y su facilidad para anotar en momentos muy determinantes de la cita. Trató de pertrecharse el Levante para adquirir un grado de consistencia mayor en los espacios de mayor determinación del campo de juego. El bloque levantinista se presentó con una tupida defensa integrada por cinco hombres, con cuatro mediocampistas tan solo unos metros por delante. En la vanguardia surgía la estela, algo desnuda, de Víctor Casadesús.
No le había ido mal en líneas generales al equipo con un sistema parejo en los duelos ante el Getafe y el Córdoba. De hecho, el arreón último en la clasificación general repondía a estos parámetros identificativos tras las victorias ante el Getafe y Córdoba. Buscaba refugio el Levante, pero celebró el gol la Real Sociedad. El fútbol, es en infinidad de ocasiones, así de antagónico o inesperado en virtud de las previsiones que, a priori, se pueden manejar y que resultan imprevisibles. El gol respondió a una acción veloz que inició Xavi Prieto y concluyó Finnbogason a quemarropa. Fue una diana prototípica de un ariete para un futbolista atormentado con el gol durante el curso. La Real Sociedad movió el balón con soltura a partir de las botas más afiladas de Prieto y Vela. La escuadra local marcó el ritmo de arranque. Todo cambió en el segundo tramo del primer acto.
El Levante adquirió más profundidad por los costados con las incorporaciones de Iván y Toño. El partido comenzó a desarrollarse en las cercanías de Rulli. De hecho, el capítulo inicial se cerró con el Levante acogotando al colectivo local. Sin embargo, el duelo dio un giro algo inesperado durante el amanecer del segundo tiempo. Demostró mayor vocación ofensiva el bloque azulgrana en los primeros minutos, pero Bergara cortó de cuajo la pretendida reacción con Vela obstaculizando la capacidad de reacción de Mariño en claro fuera de juego. Lucas Alcaraz trató de rehacer el encuentro con la inclusión de Barrall y Uche. El preparador fue poblando el ataque de delanteros y desguarneciendo la retaguardia; exigencias de un guion que acentuaba la derrota granota. A la heroica trató de retomar el partido. Un gol podía mutar la naturaleza de un partido que se marchaba a pasos agigantados. Rozó el gol José Mari con un obús que rozó la escuadra de Rulli. Toño aprovechó una colada de Morales para rematar en dirección hacia el arco local, pero el cuero chocó en un defensor. Más puntería tuvo Vela con el tiempo establecido desde la media distancia en una acción a balón parado.