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Primer equipo
Un castigo superlativo
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En el fútbol hay cabida para la convivencia de los estados anímicos más antagónicos y alejados. Puede haber un espacio reservado para la crueldad más supina como también hay un espacio para su emoción antitética, es decir; esa explosión de júbilo que surge después de cambiar el signo de una confrontación en los minutos finales de un plumazo. Así de opuesto y enfrentado puede mostrarse la disciplina del balón redondo. El Levante tiene motivos más que suficientes para apelar a la crueldad más absoluta de un resultado que mutó cuando menos se esperaba. La fortuna no parece conjugar con el colectivo de Orrriols durante el ejercicio. La escuadra azulgrana perdió dos puntos en pleno descuento después de domesticar a su adversario durante la práctica totalidad del enfrentamiento matinal disputado en el Ciutat. Los goles de Casadesús y Morales, en colaboración con Etxeita, hacían presagiar un desenlace más bondadoso que el finalmente descrito. Toda la furia de los Dioses se materializó en las cercanías de la meta de Mariño en las dos acciones postreras del encuentro. Susaeta y Sanjosé fragmentaron en mil pedazos el corazón del Ciutat de València.

El Athletic, que parecía totalmente desconectado del duelo, encontró consuelo en una igualada que no parecía anunciarse y que mantiene en plena efervescencia sus aspiraciones europeas. El final fue realmente tan convulso como apocalíptico ante el sentido y la dimensión que presentaba el duelo desde un prisma azulgrana. Las miradas perdidas hacia el infinito de los jugadores granotas denunciaban, de forma fidedigna, todo aquello que había acontecido en el interior del verde. Lerma y Camarasa quedaron tendido inertes sobre el césped. No fueron los únicos. No eran capaces de encontrar respuestas al desplome vivido en plena batalla por la permanencia. El miedo y el horror vacui se tendían la mano en una imagen dantesca. El Levante regresó al interior del verde después de la derrota saldada ante el Granada del pasado jueves. El tiempo se convierte en un componente algo etéreo. La grada no olvidaba la afrenta. Está muy reciente todavía. Quizás para los jugadores el carrusel de partidos consecutivos en una semana repleta de citas sirviera para aliviar tensiones, reponerse con celeridad de todo lo sucedido y centrar la mirada y la atención en el partido ante el Athletic Club.

Si las emociones eran contrapuestas, los desafíos de cada contendiente sobre el rectángulo de juego también. La lucha por la Vieja Europa contrasta sobremanera por sobrevivir en las estructuras de la Primera División. De esa contienda de pareceres pareció salir vencedor el Levante. Quizás su motivación era mayor ante la trascendencia. Lo cierto es que el espíritu aventurero del Levante era muy superior al de su oponente. Había más intensidad en las botas de los jugadores locales y mucha más velocidad en la ejecución, principalmente cuando el esférico caía en las botas de Cuero. Víctor Casadesús encontró una fisura en la línea defensiva foránea para infiltrarse, plantarse delante de Iraizoz y cantar el gol. Jefferson Lerma desenmascaró al atacante balear con un pase filtrado medido y ejemplar. Casadesús, una de las novedades de la confrontación por lo que hace referencia al once inicial, mostró templanza y frialdad en el interior del área rojiblanca para anotar el primer gol. La diana apaciguó el espíritu local.

El balón era para el Athletic Club, pero en muchas ocasiones tener el balón en propiedad no significa tener una mayor dimensión en el juego. Tocaba en horizontal el equipo de Valverde, siempre muy alejado de los dominios de Mariño, y salía con velocidad el Levante por mediación de Morales o Cuero. Al Athletic le faltaba mayor profundidad y más convicción en sus movimientos. El primer tiempo se consumió con un potente disparo de Cuero tras una acción protagonizada por Rossi. Nada pareció cambiar en la reanudación. El atacante italiano rompió la defensa rojiblanca y batió a Iraizoz aunque la acción quedó invalidad por fuera de juego posicional de Morales. Etxeita alojó en la portería de Iraizoz un centro de Morales. Todo parecía acabado en el Ciutat, pero Valverde dinamitó el banquillo y reconfiguró el equipo. Susaeta recortó distancias en los minutos finales y Sanjosé, que había adelantado unos metros su posición, ejerció de atacante para sumir al Levante en la desazón.


Levante UD:

Athletic Club:

Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a Juanfran, Lerma y Balenziaga.

Goles: 1-0. M.13. Casadesús. 2-0. M. 67. Etxeita. 2-1. M. 87 Susaeta. 2-2. M. 90. Sanjosé.