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Primer equipo
Un intratable Levante UD sale más líder de El Alcoraz
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Quizás el rostro encendido y henchido de emoción de Jason, compartiendo la acción del gol con el resto de sus compañeros, en una estampa tan exquisita como conmovedora sobre el gélido césped del Estadio Alcoraz de Huesca, se convierta en un arquetipo explicativo de todo aquello que está aconteciendo en torno a un colectivo que ha dado carpetazo a la primera vuelta de la competición liguera encadenando la quinta victoria consecutiva del ejercicio que le ancla al liderato de la clasificación con cuarenta y seis puntos a una distancia ciertamente sideral de sus más inmediatos perseguidores. Es muy posible que el veredicto de los números permita sustentar y desenmascarar los misterios futbolísticos de un Levante granítico y venenoso en los enclaves del verde donde se dominan los encuentros, pero el análisis resultaría incompleto. Habría que dirigir la mirada hacia el interior del vestuario para certificar que la frontera entre los teóricos titulares y los denominados suplentes prácticamente resulta inexistente. Hay fondo de armario y profundidad en el banquillo. Jason conforma la metáfora de esa tendencia.

El atacante regresó a las trincheras, tras varias semanas en barbecho, para dejar su rúbrica quizás en uno de los momentos más determinantes de la cita. Su historia es la de un equipo refractario a las permutas. Recostado sobre la banda derecha, es capaz de levitar cuando entra en contacto con el cuero en ese emplazamiento. Su visión periférica le permite emerger sobre el resto del campo para dominar los puntos cardinales del área. El gallego surgió entre brumas, desde las profundidades del averno, para castigar las manos blandas del arquero local. Jason encontró un punto de fuga, domó el balón y lo impulsó a la red con una suavidad extrema ante los ojos vidriosos de los jugadores del Huesca. En esa acción sintieron que el duelo se les escapaba.

El Levante celebró un gol que, en cierto modo, cambió el origen del partido. Se sintió exigido el grupo que conduce Muñiz en el nacimiento de la confrontación. Era un partido para jugadores de espíritu inquebrantable. Futbolistas de pierna fuerte y de mirada contundente con capacidad para leer las adversidades y superarlas. Nadie rehuyó a la propuesta planteada por los pupilos de Anquela. La lucha era colérica. El Huesca asomó desde vestuario con el cuchillo entre los dientes tratando de marcar su territorio a fuego. Había convicción en sus decisiones. En su estadio parecía irreductible y ejercía como tal. Su voltaje era desmesurado. Samu conducía mientras Badillo trata de rasgar los costados para cercar la portería de Raúl. El Levante se comportó con dignidad ante la dificultad.

Es heroico y comprometido ante la intimidación. Y totalmente ataráxico en su conducta. Desde ese prisma, nunca se resquebraja. Tampoco tiende a la descomposición o a alejarse en exceso de las confrontaciones. Quizás una de sus principales virtudes sea su capacidad para masticar y metabolizar el contenido de los encuentros. Desde la reflexión, con el balón en movimiento, un hecho que añade un grado mayor de dificultad, nacen las respuestas y las pautas más adecuadas para intentar redirigir los flujos de los choques y así decantarlos. Para el Levante resguardar su marco no siempre significa rehuir a pisar las antípodas del juego. Con una paciencia bíblica fue enfriando los ánimos oscenses hasta alcanzar los dominios defendidos por Sergio.

En ese punto de la cita se materializaron las botas devastadoras de Jason para concretar y golpear la retaguardia oscense. El espíritu del Huesca se resintió y sus argumentos menguaron. Jasón y Roger probaron los reflejos del cancerbero aragonés. La versión más subversiva y absolutista del Levante emergió para no marchar jamás. Muñiz apostó por un equipo más físico y musculoso con la alineación dispuesta. Insa retornó al verde enmascarado después de la fractura en la nariz que sufrió ante el Lugo en el Ciutat y le impidió participar en el choque ante UCAM Murcia. Su personalidad es irreprochable. El centrocampista marcó un límite inabordable y difícil de traspasar en la línea de medios. Junto a Campaña y Lerma aplicó una especie de guerra fría para dirigir el tráfico y el fútbol azulgrana.

El Levante tenía el partido en el punto de cocción que deseaba. Y ese paisaje lo controla con sapiencia y sabiduría. En ese instante su dominio era totalitario y avasallador. Y no había vuelta atrás. Sergio mantuvo las constantes vitales del Huesca en los minutos finales del primer tiempo, pero no salió indemne del pulso que le echó Roger. Se alió con los palos para no claudicar en el primer lance por ambos compartido. Fue el preludio del segundo gol azulgrana. En esencia no parece conveniente perder de vista al pistolero. Roger actuó con la contundencia y con la lucidez de los viejos carteristas que ejercían en el metro para desnudar a Iñigo López. Se apropió del cuero, se impulso unos metros y venció al guardameta con sutileza. En ese instante la buenaventura del líder estaba echada y la suerte del Huesca también.


SD Huesca: Herrera; Akapo, Iñigo López, Jair, Brezancic; Melero, Aguilera (Camacho, m.58); Ferreiro (Alexander González, m.65), Samu Saiz, Vadillo; y Borja Lázaro (Urko Vera, m.75).

Levante UD: Raúl; Pedro López, Postigo, Pier, Toño; Abrahan (Saveljich, m.83), Lerma, Insa, Campaña (Espinosa, m.72); Jason y Roger (Rafael, m.67).

Árbitro: Areces Franco (Comité Territorial de Arbitros de Asturias). Amonestó a los locales Ferreiro, Aguilera, Alexánxder González y Borja Lázaro; y a los visitantes Jason, Insa, Lerma y Roger.

Goles: 0-1, m.22: Jason. 0-2, m.55: Roger.