Hay quien plantea que los equipos pueden medirse y valorarse en función de la capacidad de respuesta que exhiben en los momentos de mayor conflictividad a lo largo de un partido. Es decir; se cuantifican en función de cómo son capaces de comportarse y de gestionar una coyuntura de crisis. Desde esa perspectiva, parece incuestionable que la evolución del duelo entre el Almería y el Levante acentúa los caracteres de la escuadra que prepara Caparrós. En proceso de construcción, después de las variaciones y permutas planteadas durante el pasado verano en el seno de la plantilla, el colectivo nunca claudica. Mientras se ensambla muestra raza y coraje para ir rellenando con puntos su particular granero. El Levante no se arrodilla ante su adversario. Es un aspecto del todo innegociable en su libro de estilo. Nunca es fácil remontar dos goles en contra lejos de su hábitat natural. Y los condicionantes no eran especialmente halagüeños en Almería.
Suso amplió los márgenes de la victoria andaluza con un ajustado disparo desde la frontal de área. El sensacional gol se sumaba al penalti transformado por Verza. El cronómetro atravesaba por el minuto cinco de la segunda fase y la victoria parecía escaparse para las huestes azulgranas. Craso error cuando al oponente es el Levante y presenta la identidad que mostró en tierras andaluzas. No parece muy conveniente enterrar a las huestes azulgranas cuando todavía surgía un auténtico océano por atravesar antes de la conclusión de la cita. El partido viró en un santiamén. El fútbol no es refractario a desarrollar tendencias antagónicas a lo largo de los noventa minutos. En un abrir y cerrar de ojos el Levante igualó la contienda provocando una sensación de temor entre los jugadores locales que, no obstante, pudieron celebrar el triunfo en el último suspiro del choque, pero surgieron los guantes recios y firmes de Keylor Navas para certificar el punto amasado, merced a una reacción suprema.
Suso es un futbolista diferencial para el Almería. El jugador, cedido por el Liverpool, lo demostró mientras estuvo posicionado sobre el interior del verde del Estadio de Los Juegos del Mediterráneo. Su repertorio es rico en matices. El Almería ha conseguido dos jugadores que son capaces de agujerear a las defensas desde los costados. Al poder de seducción de Suso se suma la calidad indiscutible de Aleix Vidal. Asidos a las botas de los dos jugadores, el Almería fue reduciendo al Levante durante la primera parte del trayecto del choque. El partido seguía el guión predispuesto. El Levante y el Almería son dos equipos con miradas distintas. La escuadra almeriense disfruta con la tenencia del esférico. Es una de sus señales de identidad. El Levante, por el contrario, no se achanta si pierde de vista la imagen del esférico. Se guarece en torno a la figura de Keylor para tratar de proyectarse hacia los dominios contrarios. El meta costarricense fue creciendo conforme avanzó el partido. Suso probó los reflejos felinos de Keylor.
El primer gol local llegó cuando el Levante había conseguido desentrañar las incógnitas que rodeaban a la confrontación. Son las paradojas que acompañan a la disciplina. El Levante logró reconducir el gobierno del juego. La expresión de esta nueva tendencia la capitalizó Baba. El ariete senegalés se enfrentó en sendas ocasiones a Esteban. El futbolista va recobrando la esperanza en el fútbol después de un largo período marcado por el ostracismo más absoluto. Roza el gol en tiempo presente. Sucedió ante la Real Sociedad y esta tarde en Almería. Anclado en sus inmediaciones, el gol es cuestión de tiempo que trufe su currículum. Verza aprovechó una pena máxima gestada por Suso, aunque los jugadores granotas reclamaron con insistencia unas manos inmediatas en la acción anterior en las cercanías del área de Esteban. El apocalipsis parecía cernirse sobre el Levante en los albores de la reanudación tras el excelente gol de Suso, pero el bloque de Caparrós se comportó como un náufrago que no se rinde a su cruento destino. Siempre está dispuesto a regresar. El Zhar anotó desde los once metros. La acción fue determinante porque fue acompañada de la expulsión de Christian. Al Almería le temblaban las piernas. Instantes más tarde, Pape Diop empaló desde la frontal del área una acción de estrategia para conseguir una espectacular remontada.