
No es quizás lo más habitual, si se sitúa el contexto en las fechas por las que atraviesa el calendario liguero, pero la primera plantilla del Levante ha hecho esta mañana la valija con la finalidad de partir hacia las instalaciones del Oliva Nova Beach & Golf Resort donde quedará concentrado hasta el próximo jueves por la tarde. Rubi advirtió el pasado jueves, en la conferencia de prensa previa al duelo ante el Deportivo de La Coruña, del significado de esta estadía que llega en los primeros días del mes de noviembre. El técnico fue claro en los argumentos que expuso en la sala de prensa de la Ciudad Deportiva de Buñol. Hay una intención y una finalidad. “Nos permite adelantar tres semanas de trabajo”, relató cuando se le preguntó por los fines últimos de esta iniciativa.
Las razones son evidentes. Hay una argumentación de índole técnico-táctica, pero también hay otros factores que no hay que desdeñar ante su importancia. Uno de ellos alude al conocimiento de grupo al que prepara, y ya no sólo desde una faceta exclusivamente deportiva sobre el verde, y viceversa. Esta estrecha convivencia, durante las veinticuatro horas de cada día, en un entorno claramente delimitado, que se extenderá durante cuatro jornadas, permite desvelar hábitos y costumbres en el interior de un colectivo en fase de instrucción por cuestiones más que obvias. Nada es nuevo en el complejo deportivo de Oliva, el plantel se ejercitó aquí en julio pasado para preparar la competición liguera, pero a la vez todo parece novedoso por las variaciones sustantivas que se han producido. Y no es una simple paradoja.

El cuerpo técnico que lidera Rubi acaba de emprender la aventura que significa aterrizar en el Levante. Su llegada al banquillo levantinista está muy reciente todavía, pese a que contabiliza ya la disputa de dos confrontaciones de la Liga BBVA en Mestalla y en el Ciutat ante el Deportivo de La Coruña. El tiempo no es un componente que aparezca en estrecha alianza con los intereses del preparador. Y los motivos también son más que evidentes. Rubi y el resto de sus colaboradores trabajan a destajo para establecer y fijar las coordenadas propuestas. El proceso de configuración de una identidad suele ser lento, pero en este caso hay que romper esas cadenas para adelantar con celeridad los plazos que habitualmente se establecen. Desde esa perspectiva, adquiere sentido la estancia del Levante en las instalaciones del Oliva Nova Beach & Golf Resort en esta fechas en una semana, además, marcada por los compromisos de las Selecciones Nacionales.
La tregua del próximo fin de semana permite romper con la dinámica habitual de entrenamientos desarrollados en el marco de la Ciudad Deportiva. Los jugadores compartirán espacio en el tapete, pero también otros aspectos derivados de una concentración como almuerzos y comidas y la gestión del escaso tiempo libre restante. Rubi ha programado siete sesiones sobre el rectángulo de juego que complementará con charlas y el uso de los medios audiovisuales. El técnico cuenta con el total de la primera plantilla, con las excepciones de Camarasa y Feddal, convocados con la Selección Española Sub’21 y Marruecos. Dani Calvo, Pepelu, Zubiri y Traver, todos procedentes del Atlético Levante, suman más efectivos. Rubi dispone de veinticinco futbolistas incluyendo en el registro a Iván y Trujillo. El propósito parece incuestionable: hay que ordenar y organizar las ideas en el plano táctico, pero también hay que solidificar las relaciones personales.