La confrontación liguera ante Osasuna de Pamplona marca un estilo a seguir a corto plazo; el peregrinaje que invariablemente deberá asumir el colectivo azulgrana en las próximas fechas. Es una de las secuencias del formato del calendario liguero del ejercicio 2010-2011. El Levante de las fechas que se avecinan afronta tres de las cuatro jornadas de Liga en calidad de foráneo. Y la magnitud de esta secuencia descrita aumenta si se contabiliza el partido de ida de los dieciseisavos de Final de la Copa del Rey que la sociedad azulgrana disputará ante el Xerez en el Estadio Chapín. Una primera idea subyace y domina; el Levante recorrerá distintos enclaves de la Península Ibérica en una versión deportiva del celebérrimo programa Viajeros por el Mundo en clave peninsular.
Los números realmente son incuestionables y del todo aclaradores. Si se decide acotar el eje cronológico establecido entre el primer fin de semana octubre, que llevará a las huestes azulgranas al feudo del Reyno de Navarra, y el partido correspondiente a la décima jornada del campeonato de la regularidad frente al Deportivo de La Coruña en los márgenes de Orriols, ya en la claridad de noviembre, quedará patente como punto de arranque la sucesión de kilómetros que la entidad granota recorrerá en su cita inexorable con la competición liguera y la asunción de este rol de viajero. La apertura de este ciclo es inmediata en el tiempo. La sexta jornada dibuja un enfrentamiento entre el Levante y Osasuna de Pamplona en tierras navarras. Ese duelo ya se prefigura. Esta fijado para la tarde del domingo tres de octubre desde las 17:00 horas.
El calendario quedará detenido en ese choque debido a los compromisos oficiales de la Selección Española. No obstante, la tregua establecida no será eterna y la Liga regresará en plena efervescencia el fin de semana del dieciséis, diecisiete y dieciocho de octubre. El Levante ejercerá de anfitrión ante la Real Sociedad de San Sebastián reeditando un combate que reúne a dos clubes que compartieron espacio el curso pasado en el marco de la categoría de Plata y celebraciones a la conclusión del ejercicio tras la conversión compartida en primerosdivisionistas. El coliseo blaugrana perderá ascendente. Y sus focos se apagarán momentáneamente. El grupo que conduce Luis García asumirá dos partidos consecutivos lejos de sus dominios más inmediatos ante el Espanyol de Barcelona en Cornellá y el Mallorca antes de regresar a territorio levantinista para enfrentarse al Deportivo.
Sin embargo, el registro adquiere mayor profundidad. A modo de interludio entre los envites frente a las escuadras catalana y mallorquinista surge el capítulo inicial de la Copa del Rey. El Levante estrenará su expediente en la competición del K.O. 2010-2011 ante el Xerez. La normativa que impera obliga al club de superior categoría, léase el Levante, a rendir visita a su oponente, el Xerez, como visitante. Desde este prisma, la semana que despedirá el mes de octubre será ajetreada y estará repleta de movimientos y oscilaciones como secuela de los duelos concatenados como foráneo que el Levante asumirá ante el Espanyol, Xerez y Mallorca. La jornada décima significará una readecuación a los parámetros cotidianos y a la normal alternancia de confrontaciones.
Detrás de esta evidente peregrinación redunda un nuevo concepto que conjuga con la altura de los adversarios. El Levante, después de un arranque liguero de enjundia, que le emparentó con la clase más pudiente de la Primera División, entra en otra dimensión. Los duelos siguen siendo mayúsculos, pero la proyección y la perspectiva es diferente. Valdo se encarga de mostrar el camino al enjuiciar la hoja de ruta que se le presenta a la escuadra levantinista. Teóricamente nos enfrentamos a equipos que al final de la temporada lucharán, como nosotros, por la permanencia. Sería bueno sacar estos partidos adelante por el tema del goal-average. No será sencillo. Y lo sabe por ese carácter misterioso del fútbol. Contra el Madrid todo el mundo nos daba por perdidos y al final conseguimos un punto.