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Ocho victorias enlazadas en el Ciutat en Segunda 37 años después

Tenerife, Rayo Vallecano, Lugo, Numancia, Nástic de Tarragona, Córdoba, Elche y Almería mantienen entre sí varios lazos que les confieren unidad; todos han pasado por el verde del Ciutat de València, en partido adscrito a la categoría de Plata, durante las últimas semanas del ejercicio liguero, y todos han abandonado la instalación cabizbajos tras claudicar como señal inequívoca de derrota. El ciclo nació el diez de diciembre de 2016, coincidiendo con el aterrizaje de la sociedad tinerfeña en el coliseo de Orriols. Casadesús se mostró letal para atrapar con fuerza una victoria redentora que difuminó cualquier atisbo de duda después de una derrota y una igualada. En tiempo más presente bastó una nueva diana de Roger desde los once metros, una especialidad que maneja con exquisita solvencia, para dimensionar al Levante hasta los 68 puntos que ilustran su expediente en LaLiga 1|2|3. El triunfo, el octavo enlazado, conlleva igualar un registro en el marco de la Segunda División, que data de finales de los primeros años ochenta y que cuenta con un precedente en la franja intermedia de los sesenta.

El pasado concuerda con el presente desde un punto de vista estadístico. Las pautas resultan del todo concordantes. El grupo mira al colectivo que conducía Pachín en un ejercicio que significó el retorno de la institución blaugrana al formato de la categoría de Plata. Entre el uno de diciembre de 1979 y finales de abril 1980 el colectivo que preparaba Pachín se mostró intratable en el Nou Estadi. Getafe (3-1), Recreativo (2-0), Deportivo (2-0), Cádiz (2-0), Oviedo (3-0) y Valladolid (1-0) cayeron desplomados ante la voracidad de un bloque que extendió esta racha hasta acotar los ocho triunfos entrelazados después de reducir al Granada (2-0) y Alavés (1-0) Esta fortaleza como morador del feudo granota le permitió recomponer un errático inicio de campeonato en el retorno a la categoría de Plata y mantener su rol en el segundo peldaño del balompié español.

No es el único precedente en tal sentido, es decir con el Levante asentado sobre la victoria en su entorno más cercano como inquilino de la categoría de Plata. Sucedió en la temporada 1966-1967 con Morera en el banquillo. El campeonato nació en el coliseo de la calle de Alboraya con el Cádiz como oponente (1-0). La victoria se convirtió en un paradigma irrenunciable durante la totalidad del primer capítulo del torneo como casero. Mallorca (3-0), Badalona (2-0), Condal (2-0), Mestalla (1-0), Constancia (5-0) y Málaga (1-0) conformaron un ciclo brillante que se caracterizó por la victoria y por una extremada solidez defensiva. Los partidos se sucedían y el marco granota parecía inmune a las acometidas de los atacantes forasteros. El Levante venció al Ceuta en el primer duelo de la segunda vuelta (4-2), aunque rasgó el encanto virginal que mantenía con su portería, y cayó en el siguiente ante el Algeciras (0-1) en la única muesca de un ejercicio en el que rozó el regreso a la Primera División tras quedar cuarto en la clasificación.