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VCF 3-1 LUD

Quejido arbitral en Mestalla

Valencia CF: Neto, Montoya, Vezo, Paulista, Gayà; Carlos Soler (Maksimovic, m. 90), Parejo, Kondogbia (Coquelin, m. 73), Guedes; Vietto y Mina

Levante UD: Oier; Coke (Boateng, m. 87), Postigo, Róber, Luna; Doukouré (Roger, m. 72), Lukic (Bardhi, m. 72), Campaña; Morales, Ivi; Pazzini.

Árbitro: Medié Jiménez (Comité catalán). Amonestó a Rober Pier, Vietto, Mina, Gayà, Postigo, Bardhi

Goles: 1-0, M. 16: Mina de cabeza. 1-1, M. 18: Postigo. 2-1, M. 65: Vietto. 3-1, M. 88: Parejo

Quizás nada mejor que observar los rostros desencajados y desfigurados de los jugadores del Levante a la conclusión del duelo de Mestalla para significar todo lo que acontecido en un derbi marcado sobremanera por las controvertidas decisiones adoptadas por el colegiado Medié Jiménez. El rictus de los protagonistas en clave azulgrana dibujaba la indignación y la rabia. El clamor escondía un lamento. Parece incuestionable que la actuación del árbitro fue concluyente en la resolución de una confrontación que reunió sobre el verde del coliseo valencianista a dos escuadras que hicieron del atrevimiento y de la osadía una manera de entender la evolución de un encuentro enérgico y desbravado hasta que el juez que debía impartir justicia decidió anular la diana que había conquistado Coke tras adentrarse vertiginosamente en el interior del área defendida por Neto. El cabezazo del lateral madrileño fue tan diáfano como demoledor. Fue en la segunda mitad de un duelo equilibrado y atractivo para los sentidos de los espectadores congregados en el feudo que colinda con la Avenida de Aragón. El derbi simboliza en los últimos tiempos la fiesta por antonomasia del fútbol valenciano. Hay pasión en la grada y compromiso sobre el tapete. Y la tarde/noche presagiaba emociones fuertes con dos bloques responsabilizados con los preceptos fundamentales que caracterizan a la evolución de la disciplina del balompié.

La incursión del defensor blaugrana fue transparente. Nada se interpuso entre su figura y el gol con la excepción del balón redondo. Su aparición por un espacio que se aleja de los dominios que resguarda fue letal. Coke entró con la fuerza de una manada de elefantes para coronar el gol. Su recorrido hasta impactar con el cuero fue cristalino. Indignó la interpretación posterior del colegiado tras castigar un empujón sobre Gaya cuya autoría habría que atribuir a Gabriel Paulista. Conviene señalar que los dos jugadores mencionados, Gaya y Paulista, comparten el escudo y los colores que identifican al Valencia. Parece burlesco de no ser por el contenido trágico que envuelve a la acción. Fue un momento kafkiano o una tragedia griega. Coke volteó un marcador que había estrenado Santi Mina y que había reconducido Postigo a la velocidad de la luz. Lo cierto es que los hechos se precipitaron de manera abrupta. Medié Jiménez inhabilitó el gol y apenas unos minutos más tarde Vietto ponía en ventaja al Valencia tras una colada de Soler.

La controversia volvió a emeger. Oier rechazó un disparo a quemarropa que acabó en las botas de Mina. La posición del atacante gallego era cuanto menos dudosa. Por detrás apareció Vietto para estrenar su expediente como anotador en el marco de la competición liguera. Y el enojo y el furor aumentó de grado tras la jugada entre Róber Pier y Zaza que finalizó con Parejo celebrando el tercer gol tras patear desde los once metros. El castigo parecía desmesurado para las huestes que conduce Muñiz, principalmente por su talante y posicionamiento sobre el pasto de Mestalla. El Levante fue refractario al miedo y al recelo. No hubo desconfianza en las botas de los futbolistas azulgranas, pese a la complejidad de la cita y el pedigrí del rival. Fue un bloque aventurado y de espíritu gremial. El partido emergió con dos bloques que se manejaban desde la audacia y el ímpetu.

El Levante trató de contrarrestar el poderoso centro del campo orquestado por Marcelino. La velocidad marcó la zancada de los dos adversarios. El Valencia se siente cómodo en ese tipo de escenarios, pero el Levante salió desde el vestuario respondón. No desdeñaba ese tipo de partido. No había condena y sí pelea. Nacía un duelo fascinante a la mirada de los aficionados. Mina advirtió de la tremenda complejidad que entraña detectar sus movimientos en el interior del área rival. Avisó de sus intenciones antes de desvencijar la portería de Oier. No obstante, la respuesta granota fue realmente exquisita con Postigo golpeando con mucha intención un centro de Campaña. El partido volvía a su punto de origen con dos oponentes enfrascados en una lucha sin tregua. A cada golpe del Valencia replicaba el Levante. Todo cambió en un minuto mortífero tras la diana anulada a Coke.

Valencia CF Mestalla LaLiga Santander

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