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Camarasa, el gol 400 y otras dianas de leyenda en Primera División

Quizás la historia ya sea archiconocida en estos momentos de la cronología. Camarasa llegó al gol cuatrocientos del relato establecido por el Levante en el ámbito de la Primera División el pasado sábado en las instalaciones del Ciutat de València. La diana permitió rescatar un punto. El tanto del mediocentro valenciano neutralizó el gol obtenido por Lucas en el capítulo inicial del choque. El gol cuatrocientos en la elite arribó en una acción de estrategia. Camarasa pateó el balón desde las inmediaciones del área gallega, la barrera se cuarteó y Lux contempló con desazón el recorrido del cuero en dirección al fondo de su portería. El joven centrocampista retomó el testigo anotador de Roger, Caicedo, Rivera o Domínguez, si se trata de escrutar el perfil de los anotadores que dejaron huella al conseguir el gol trescientos, doscientos, cien y el estreno de esta secuencia, pero hay más goles revestidos de leyenda en el expediente granota.

Domínguez; el alfa y el omega.

Durante mucho tiempo la figura de Ernesto Domínguez compendió el alfa y el omega. Fue el principio, pero también el final de la narración de la suerte suprema del gol en clave granota en la máxima categoría. El destino deparó que el elegante atacante azulgrana estrenará el registro anotador y lo cerrará, al menos parcialmente, aunque la espera se prolongó durante algo más de cuatro décadas. Los hechos acontecieron en la primera jornada del curso 1963-1964 y en la postrera del ejercicio inmediato. La acción implica un viaje al pasado para posicionar el tiempo en el viejo Sarrià. Wanderley corrió la banda derecha convertido en un improvisado extremo. Los papeles se habían intercambiado. El ariete brasileño conectó con Domínguez en el interior del área local. El galgo de Vallejo no erró ante la meta españolista. La despedida de la temporada 1964-1965 propició un duelo aristado ante el Elche. Domínguez cerró el duelo en los primeros minutos de la reanudación (2-0). La victoria se festejó en el coliseo azulgrana con profusión. Los dos puntos alejaron al Levante del descenso directo, aunque proponía un duelo, que nacía a cara o cruz, ante el Málaga de Promoción resuelto por la sociedad malacitana.

Ian Harte; el regreso de la emoción del gol

Todo estaba preparado el último fin de semana de agosto de 2004. El Levante estaba inscrito entre los componentes de la Primera División. La competición retornaba tras el período estival y el reestreno del grupo que conducía Bernd Schuster se producía en el marco de una ciudad tan egregia como incomparable, San Sebastián, sobre el verde del moderno feudo de Anoeta. La Real Sociedad medía la consistencia y la densidad de un recién llegado que rompía con un pasado que le había llegado a peregrinar por el desierto. Ian Harte capitalizó la atención. Su condición de especialista en las acciones de estrategia parece incuestionable y validaron sus intenciones de enfrentarse a la meta realista desde la larga distancia. El balón quedó alejado del espacio sagrado marcado por la portería y la barrera se interponía entre el defensor y el arquero alzando un muro pétreo, pero el cuero encontró un punto de fuga por el que colarse. El ciclo del gol retornó cuarenta y un años más tarde de la diana inaugural obtenida por Ernesto Domínguez.

Gol de Salva y victoria en el Santiago Bernabéu

En ocasiones, las victorias hay que desearlas con pasión y hay que comenzar a representarlas desde mucho tiempo antes del arranque de la batalla sobre la superficie del campo. Abel Resino imaginó el triunfo en el Santiago Bernabéu en las jornadas previas y lo manifestó en el interior del vestuario durante la semana previa. Reforzar la psique de los jugadores es una tarea ardua y complicada, pero si eres capaz de enquistar una idea puedes manifestarla sobre el terreno de juego. El asalto a Chamartín empezó antes del inicio de la cita. Tomassi se presentó en el interior del área madridista y Diarra se lo llevó por delante con la fuerza de una manada de búfalos. La pena máxima parecía justificada y la actitud de Salva también. El atacante tenía los nervios templados por el acero. El escenario no le inmutó. Casillas ante Salva con el cuero como estandarte. El gol consumó un triunfo legendario y mítico en un territorio inabordable para la escuadra granota.

Cuatro goles para conseguir la permanencia ante el Valencia

El derbi del ejercicio 2006-2007, disputado en el Ciutat, fue pródigo en acontecimientos. No obstante, la principal noticia fue la consecución matemática de la permanencia. El Levante fue un vendaval que acabó con la resistencia del Valencia (4-2). El colectivo que conducía Abel Resino necesitaba un punto para conseguir perpetuar su estancia en la elite. Fue un duelo realzado por la emoción y aderezado por las expulsiones. Cañizares, Ayala, Marchena y Kapo no concluyeron el envite. Riga y Salva incendiaron los ánimos del feudo de Orriols en un amanecer demoledor. Cañizares ya no estaba sobre el verde. Joaquín acortó las distancias en el marcador unos minutos más tarde. Kapo fue expulsado cuando prendía la mecha del segundo acto, pero Riga alzó a los aficionados locales de sus asientos y Ayala y Marchena regresaron a los vestuarios con antelación al final. Ayala puso fin, sobre el escenario de Orriols, a su sobresaliente etapa como jugador valencianista. Courtois anotó el cuarto gol granota y Baraja redujó la goleada (4-2).

Valdo; la consolidación de una remontada histórica en Villarreal

Se trataba de salir del agujero y también de conseguir dar continuidad al triunfo anterior ante el Getafe en el Ciutat. Nacía la segunda vuelta de la competición del ejercicio 2010-2011 y el club de Orriols se rebelaba a su suerte. El Levante se posicionó en el coliseo de El Madrigal instalado en el furgón de cola de la clasificación, pero con una impregnación que le convertía en un adversario sumamente peligroso. Su conciencia no conjugaba con el dictamen de la tabla. Había un convencimiento absoluto en restituir una situación complicada. El primer paso se produjo una semana atrás con la victoria convincente y revitalizadora ante el Getafe. Y las emociones parecían seguir un mismo itinerario tras la diana de Valdo que cerró un contragolpe mortífero. Luis García mudó el sentido táctico del equipo aquella tarde-noche. El bloque respondió con argumentos. Y la tendencia se mantuvo en un sprint final que determinó la suma de treinta puntos que garantizaron la estancia en Primera División.

Los goles de Juanlu y Kone valen un liderato

Juanlu tenía un imán en sus botas para alcanzar goles ungidos con la condición de históricos. Serían las típicas dianas que luchan contra el inexorable paso del tiempo para perpetuarse en el imaginario de los estamentos azulgranas. Y el ciclo en ese instante de la cronología estaba inconcluso todavía. Algo así sucedió en el Estadio de El Madrigal en las primeras jornadas del ejercicio 2011-2012. Juanlu puso en franquicia un marcador incontestable con dos goles en el desarrollo del capítulo inicial del duelo. El atacante andaluz puso voz y también broche a dos contragolpes de autor que advertían de los caracteres de la escuadra que lideraba Juan Ignacio cuando se posicionaba sobre el césped. Kone cerró una victoria mítica que elevó al Levante a los cielos de la Primera División. El sol, que alumbraba a la máxima categoría, salió aquel lunes por Orriols.


Ghezzal; camino de la Vieja Europa

Ghezzal guardó las esencias para el final y el epílogo resultó repleto de fuegos de artificio. El atacante africano sentenció al Athletic Club en el feudo de Orriols y proyectó a la escuadra azulgrana hacia el universo desconocido que marcaba el umbral de la Liga Europea. Los goles de delantero argelino rubricaron la evolución de un curso repleto de emociones coronado con la consecución de la sexta plaza, la mejor clasificación en la historia del Levante en la elite, que posibilitó una aventura sin parangón por la Vieja Europa que el club de Orriols exprimió al máximo. Gezzal dibujó una diagonal que resolvió con una suave vaselina que superó a Iraizoz en la postrera acción del primer acto. Después se asoció con Barkero para rematar de nuevo al arquero vasco. Farinós se unió a la fiesta con un gol de penalti que cerró definitivamente el duelo y trasladó a la grada al edén. (3-0)

Una sabrosa polémica entre Juanlu y Juanfran

La polémica tuvo como escenario la sala mixta del feudo de Orriols en la noche que el Levante ejecutó al Helsinborgs en el encuentro que inauguró la fase de grupos de la Liga Europea. Juanfran se citó con el gol para reeditar una sensación con la elástica azulgrana que conocía pero que se perdía en el registro del tiempo puesto que la anterior muesca se había producido durante el curso 1996-1997 en Segunda División. Con anterioridad, Juanlu había anotado el primer gol del Levante ante el Mothervell en el ciclo de partidos de clasificación. Fue en el coliseo de los Hombres de Acero en tierras escocesas. El debate fue tan inmediato como sabroso. En clave de humor el atacante y el defensor polemizaron por la autoría del estreno en materia anotadora en la Vieja Europa. Fue un instante delicioso vivido en riguroso directo por las radios y televisiones que dieron soporte a la confrontación. Los dos jugadores teorizaron al respecto aunque no llegaron a ningún posicionamiento claro y la controversia se sigue manteniendo.

Munúa el heraldo de un gol rubricado por Martins ante el Valencia

La hora del Ángelus alumbró la confrontación entre el Levante y el Valencia, adscrita a la séptima jornada de la competición liguera de la campaña 2012-2013. La escuadra granota dejaba su estela por la Vieja Europa y se cogía con fuerza a la competición doméstica asido a las razzias de Martins y su innegable solvencia ante las metas contrarias. Era el signo de la temporada en recorrido y la historia parecía repetirse frente al Valencia. El atacante africano evidenció que la potencia era una de sus cualidades. Su capacidad intimidatoria se materializó tras perseguir con fe un balón procedente de las botas de Munúa. El guardameta fue el heraldo del gol. El meta explotaba una de sus principales habilidades; un golpeo del balón maravilloso, para establecer una entente cordiale con el delantero nigeriano. Fue la materialización del fútbol directo.

Barral y el gol que celebra el partido mil en el Ciutat

Fue una victoria repleta de metáforas como homenaje a los mil encuentros acogidos por el Ciutat de València desde su estreno oficial allá por septiembre de 1969. Y fue una victoria edificante y repleta de componentes terapéuticos que simboliza la dureza del pulso que mantenía la escuadra azulgrana en la compleja cruzada por la permanencia en la elite del balompié español. David Barral honró la memoria profunda del coliseo del barrio de Orriols coronando una acción que conjuga con los fundamentos de la disciplina. La alianza que estableció con Víctor Casadesús fue determinante en la configuración de la jugada. La calidad es una condición inherente al fútbol desde la noche de los tiempos. En un partido que no se presentaba cándido, por los todos los condicionantes que rodeaban a cada uno de los adversarios, y que no parecía sencillo de ejecutar, surgió prácticamente de la nada un toque evanescente y delicado del jugador balear. Casadesús desactivó a los centrales y al arquero en una acción que pareció de resolución funcionarial, pero que esconde un dominio exacto y real de la situación, para regalar un gol de contenido sobresaliente, desde una perspectiva global, a Barral.

RC Deportivo Víctor Camarasa Liga BBVA
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