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Curiosidades históricas de los duelos entre el Levante y Osasuna de Pamplona

Atención, la fecha de publicación de esta noticia es: 24/02/2011 14:06h.
Una reacción meteórica en el regreso a Segunda División A

“Campo en buenas condiciones con unos 14.000 espectadores. Primera jornada de Liga. El árbitro mostró cartulinas amarillas a Maica, Sánchez Rubio y Barrios y la roja a Jaén”. Así comenzaba la crónica de Paco Nadal para El Mundo Deportivo del domingo 2 de septiembre de 1979 que recogía el partido que inauguró la competición liguera en el ejercicio 1979-1980 en el ámbito de la Segunda División A. El Levante regresaba bajo la protección de Pachín a un espacio que no pisaba tras dos campañas consecutivas en la categoría de Bronce, recién estrenada. Fue un partido de emociones y de sacudidas convulsas sobre las porterías, principalmente a lo largo del primer acto de la contienda. Iriguibel no tardó en exceso en turbar el espíritu de los aficionados levantinistas que se congregaron para observar el reencuentro granota con la Segunda División.

El atacante navarro, sin oponentes en el interior del área granota, batió sin remisión a Esteban en el minuto quince. Tras unos minutos de vacilaciones y de inseguridades, la reacción azulgrana fue fulminante. Garrido, desde el centro de la medular, lideró una revuelta que permitió voltear el marcador antes de que Casajuana Rifá decretara la conclusión del capítulo inicial. El mediocentro gestó la acción del empate y asumió protagonismo desde el punto de penalti para aplacar los ánimos del colectivo navarro. Vicuña no llegó a un balón que acarició Garrido para introducirlo con suavidad por uno de los extremos de la meta. La intensidad se mantuvo en la reanudación aunque la expulsión de Jaén varió el panorama. Osasuna se lanzó en pos de un empate que no arribó.

Un partido de rápida resolución con Juanfran como protagonista

Fue un partido de rápida de resolución. El triunfo del Levante se gestó desde la misma epifanía de una cita contextualizada en la jornada del domingo 13 de enero de 1997. El centrocampista Julen Del Val, en el minuto cuatro, aprovechó un error de López Vallejo, en un lanzamiento de esquina, para estrenar el marcador y poner en franquicia el choque. Los jugadores azulgranas, dirigidos por Mané, salieron al feudo de Orriols con una marcha más en un inicio relampagueante. Ino aumentó las distancias veintitrés minutos más tarde. El enfrentamiento estaba encarrilado. Las distancias entre los adversarios eran descomunales en esa fase del encuentro. Ramón se convirtió en un mero espectador recluido en el entorno del área azulgrana. Su portería estaba incólume.

Las acometidas osasunistas no alcanzaban la condición de mortíferas. Sin embargo, hubo un cambio de mentalidades en la reanudación. Suele ocurrir que los equipos que gestionan un partido con gran solvencia incurran en la laxitud y en la complacencia. Sucedió en la reanudación. El partido mutó a doce minutos del final tras el gol de De Freitas aunque la victoria no llegó a debatirse. En aquel equipo de mediados de los noventa sobresalía por el carril izquierdo Juanfran. Era el inicio de una prometedora carrera tras una reconversión desde posiciones más adelantadas hasta el lateral. El final del ejercicio 1996-1997 significó su trasvase a la orilla de Mestalla. Catorce años después sigue defendiendo la elástica azulgrana tras un extenso periplo por el fútbol nacional e internacional.

Tres minutos de pasión sobre el Ciudad de Valencia

Monreal de sedoso lanzamiento directo con la pierna izquierda ajustó el cuero al interior de las mallas de la meta de Kujovic. Osasuna mandaba en el marcador en el minuto veinte. Era la jornada vigesimocuarta de la temporada 2007-2008. Y el enfrentamiento nacía en luna menguante. Y la tendencia era depresiva. Sin embargo, aquel gol lejos de desbravecer los ánimos azulgranas espoleó sus constantes vitales aunque hubo que realizar un vigoroso ejercicio de resistencia para tratar de cambiar el rumbo del choque. Los jugadores granotas marcharon al vestuario en desventaja en el marcador aunque con la impresión de que el partido no estaba totalmente cerrado. Riga lanzó una advertencia de las intenciones azulgranas en el nacimiento de la segunda fase del duelo. Un defensor navarro apareció milagrosamente para enfrentarse con el gol. Sin embargo fue Juanma el inductor de la remontada. En tres minutos de pasión y coraje dos asistencias suyas coronaron a Álvaro y a Geijo como anotadores y cimentaron el triunfo de un bloque que se resistía a caer, pese a bordear el abismo.