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Los cinco partidos que Rubén subraya de su primer centenario en Primera

Ungido con la condición de centenario desde el pasado lunes, como consecuencia de la disputa del encuentro que enfrentó al Levante y al Espanyol en el Cornellà-El Prat, el atacante echa la vista atrás en la cronología temporal para rescatar cinco partidos en el ámbito de la Primera División que alteran sus emociones. Los condicionantes deportivos se solapan con cuestiones más íntimas y personalizadas que impregnaron el ciclo de confrontaciones propuestas por el protagonismo que, desde la jornada decimocuarta de la Liga BBVA del actual ejercicio, se convierte en el segundo jugador de la historia granota, en el umbral de la máxima categoría, en consignar el primer centenar de batallas en la elite. Y amenaza con seguir engordando los números.

Levante-Espanyol (3-2)

Todo relato tiene un principio. La génesis, desde una perspectiva bíblica, comenzó con el duelo que el Levante y el Espanyol afrontaron en el Ciutat en la tercera jornada del curso 2012-2013. “Es un partido que nunca podré olvidar. Fue mi debut con el primer equipo en competición oficial en la Liga BBVA. Tenía 19 años y el verano, en cierto modo, cambió mi vida. Es uno de esos días que siempre mantendré en mi memoria por todo lo que aconteció. No pude disputar el partido de vuelta ante el Mothervell, porque no estaba inscrito en la UEFA, pero entré en la lista de convocados ante el Espanyol. Estaba instalado en una nube. Todo era nuevo para mí”, resalta. Y rememora los instantes previos al estreno. “Sustituí A Nabil El Zhar en el minuto 80. Habíamos remontado un cero a dos. Juan Ignacio se acercó a mí: ‘Te dije que si entrenabasbien, trabajabas y te sacrificabas podrías debutar en Primera y ahora lo vas a hacer’. Salté al campo emocionado. Atrás quedaban muchas horas de trabajo. Y Michel marcó el gol de la victoria en los minutos finales. Fue la leche”.

Levante-Mallorca (4-0)

El Levante y el Mallorca se vieron las caras en la jornada decimoquinta de la Liga en el Ciutat. Fue en diciembre de 2012. Aquel domingo invernal a la hora del Ángelus Rubén ancló sus botas al verde de Orriols. Su rol en el equipo estaba mudando. Todo iba muy deprisa en su agenda. Los encuentros del campeonato de la regularidad se solapaban con la presencia granota en la Liga Europea. Eran días de emociones compartidas y de ilusiones por desenfundar. Y llegó el gol. “Fue una explosión de júbilo inenarrable”, rememora. Rubén salió como un relámpago para compartir la diana con los suyos. Era el tercer gol del duelo. “Estaba toda mi familia en la grada del Ciutat y muchos amigos personales y quise regalarles el gol. Mi familia siempre ha estado a mi lado. Mi familia se ha sacrificado mucho para que yo pudiera llegar hasta aquí. Sin su decidido apoyo no lo hubiera conseguido”. Y de entre todos sus familiares más cercanos sobresalía uno. “Le dediqué el gol a mi abuela que con más de noventa años estaba en el Ciutat”.

Zaragoza-Levante (0-1)

El Levante arribó lanzado al coliseo de La Romareda y salió en luna creciente tras rubricar la victoria con una nueva diana de Rubén. Eran jornadas de una felicidad extrema y de gozo con el equipo propulsándose en dirección hacia los dieciseisavos de Final de la Liga Europea. Rubén dejó su rastro en el feudo aragonés y, en cierta medida, vengó la afrenta de la Copa. Apenas tres días antes Aranda había anestesiado a Keylor con una dulce y devastadora vaselina. En la Liga retornó la imagen robusta y afilada del Levante. Rubén fue el paradigma de esta tendencia con la adquisición de un gol que tenía una intrahistoria. El atacante miró hacia la grada y buscó la complicidad de su padre y de un amigo íntimo de la familia. “Me hizo mucha ilusión marcar porque en el estadio estaba un amigo nuestro que lo estaba pasando muy mal. Estaba enfermo así que aquel gol se lo dediqué. Era lo menos que podía hacer por él”.

Espanyol-Levante (3-2)

Parece incuestionable que el Espanyol va asociado a la memoria de Rubén por cuestiones más que evidentes. En el nacimiento de febrero de 2013 el Levante aterrizó en Cornellà-El Prat para afrontar un nuevo desafío liguero. El colectivo de Juan Ignacio Martínez atravesaba una curva descendente que, no obstante, no le impidió seguir proyectándose por la Vieja Europa. Rubén cantó el gol que, momentáneamente, restablecía la igualada en el luminoso. En esta ocasión el atacante alzó los brazos al cielo barcelonés en señal de ofrenda. Y había una explicación detrás de esa imagen que llevaba implícita el reconocimiento. “Había fallecido el amigo de mi padre al que le dediqué el gol de La Romareda y pretendía honrar su memoria. En ese instante me acordé de él. Y de todos los momentos que habíamos pasado. Por esa razón miré hacia el cielo. Fue mi manera de rendirle un sentido homenaje”. Fue en el arranque de la segunda mitad. El gol no tuvo los efectos deportivos deseados. Stuani y Sergio García aumentaron las distancias que acortó Martins. Sin embargo, desde un prisma emocional, caló muy hondo.

Rayo Vallecano-Levante (1-2)

En ocasiones, como sucede en otros ámbitos de la vida, el compromiso te lleva al sufrimiento y entonces, si se acota la disciplina del balón, el fútbol pierde ese componente hedonista que le caracteriza. Fue el caso. El Levante se posicionó sobre el verde del feudo de Vallecas en la tercera jornada del ejercicio 2013-2014 con la firme intención de estrenar el expediente de victorias del curso. Y no tardó en dar muestras de su animosidad y de su peligrosidad. Rubén protagonizó la secuencia inicial del enfrentamiento, pese a que no llegó en plenitud física después de un verano con algunos contratiempos. “Tuve la primera ocasión nada más empezar el duelo. Logré disparar e hice un mal movimiento. Empecé a tener molestias en la rodilla, pero decidí seguir sobre el campo. Era un choque muy importante para nosotros”. Y la acción contó con una reedición marcada por el éxito. En el fútbol hay segundas oportunidades. Y a veces llegan de inmediato. “Me cayó el balón entre dos defensores, pude controlar y perfilarme para disparar con la izquierda. Tuve la suerte de marcar”. Las molestias en la rodilla no menguaron al contrario fueron aumentado al paso de los minutos. “Sentía dolor y en el descanso me infiltraron la zona para poder seguir en el encuentro”. El parte médico posterior acentuó el suplicio que atravesó el futbolista. “Rubén sufre una inflamación del ligamento lateral externo de su rodilla izquierda”.

Rubén García Santos Liga BBVA

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