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Microrrelato ganador del 110 Aniversario (Castellano)

Autor: José Milán Sánchez

PARA SIEMPRE CONTIGO

Es una simpleza repetida universalmente pero no deja de ser cierto: el tiempo pasa muy rápido, y para todos, incluídos nosotros los, digamos, más sutiles o etéreos.

50 aniversario del “Ciutat de València” ya. Me veo entonces, atravesando las huertas con sus caminos serpenteantes, sorteando acequias y con el destino fijado en la antigua Alqueria la Cremá, anhelando llegar al sitio para poder volver a reunirme con mis amigos, mis compañeros de fatigas y alegrías del Vallejo, unidos por algo más que el fútbol.

Habia salido pronto, con tiempo, a sabiendas de que no sería fácil llegar, ni tenía seguridad de lo que tardaría, asi que cuando por fin lo tenía enfrente, y a pesar de los boatos preparados con el Ministro Solís, Samaranch, y nuestro Alcalde a la cabeza, había aún muy poca gente y puede recrearme en dar la vuelta tranquila y observadora a esta nueva obra destinada a albergar muchas tardes gloriosas. Era precioso, grandioso, y sólo quedaba que le diéramos nuestro aliento.

Y asi lleno de orgullo granota llegué al lugar convenido, dónde no pude menos que sonreir al recordar las palabras de mi amigo: “quedamos en el mos del tio fotut, no tiene pérdida”. Realmente parecía que había desaparecido mágicamente un trozo de grada.

Ahí estaba vigilante el Monasterio de San Miguel, por el lado de Alboraya veía llegar a los nuestros desde el Cabanyal, y desde Valencia otros seguían mis pasos por los sinuosos caminos de la huerta. Todos felices, hermanados por algo más que un balón, por saberse especiales, por el sentimiento de que es muy grande ser pequeño y que no teníamos límites como demostraba nuestro nuevo campo.

Y aquí sigo en el Estadio donde he vivido, o como queráis llamarlo, muchos partidos por fin de primera, hasta de Europa e incluso casi dos partidos enteros de la Selección Española. Y aquí seguiré por muchos años, o al menos siempre que no llame la atención, que no me pierda más la pasión y me ponga a evitar goles asustando a pobres delanteros, como aquella vez...