La exposición histórica del palco VIP permite desvelar documentación correspondiente al periodo de Francisco Herencia en el club.
El duelo entre el Levante UD y el Atlético de Madrid permite recuperar la figura de Francisco Herencia, un futbolista que ejerció de cordón umbilical entre ambas entidades. La exposición histórica instalada en el palco VIP del Ciutat de València desvela documentación vinculada a la etapa granota de un centrocampista que destacó por su excelente visión de juego, su pulcritud en el manejo del balón y un toque sideral.
Herencia se comprometió con el Levante en el verano de 1979. Aquel equipo, bajo la atenta mirada de Pachín, recomponía el grueso de la plantilla ante el desafío más inmediato: el regreso a la categoría de Plata. El futbolista procedía de las filas del Atlético de Madrid, donde había dejado muestras de su calidad técnica. Entre los estamentos granotas se celebró su aterrizaje en el Nou Estadi. Era un jugador con capacidad para resultar diferencial de medio campo hacia adelante. Tenía una excelente visión de juego y jerarquía con el balón imantado a los pies.
Había despuntado en el Manchego y el Toledo. En la temporada 1976-1977 recaló en el Atlético Madrileño, antes de dar el salto a la primera plantilla del Atlético de Madrid en los dos cursos siguientes. Herencia conocía la Primera División tras su estancia en la entidad colchonera, aunque no logró perpetuarse entre los elegidos para ocupar un puesto en el once inicial.
Tres temporadas de emociones y contrastes
Herencia permaneció tres temporadas en el Levante y confirmó sus credenciales como futbolista en muchas confrontaciones. No era un jugador de batalla. Era un jugador con predicamento sobre el césped. Era capaz de interpretar el juego y de establecer distancias sobre el pasto. No obstante, las lesiones imposibilitaron que tuviera continuidad en el once y menguaron su relevancia dentro de aquel grupo.
El centrocampista desarrolló todo tipo de emociones con la casaca azulgrana. El Levante de la temporada 1979-1980 mantuvo el tipo en Segunda División. Herencia fue capital en el tramo definitivo de la competición, justo cuando el conjunto granota esprintó en pos de la permanencia.
La campaña 1980-1981 se caracterizó por la polarización de un Levante que llegó a avistar la competición liguera desde el ático de la clasificación en el arranque de la segunda vuelta, para acabar en tierra de nadie al cierre del curso. Herencia fue coetáneo al aterrizaje de Johan Cruyff, con quien guardaba cierto parecido físico que en alguna ocasión llevó al equívoco. Ambos compartieron alineaciones durante aquella etapa.
A la conclusión del ejercicio liguero, Herencia se recluyó junto a sus compañeros en el encierro protagonizado por la plantilla en las instalaciones del Ciutat de València, como denuncia ante los reiterados impagos. Aquel confinamiento del grupo en la instalación granota fue el preludio de una temporada caótica.
Herencia fue uno de los escasos jugadores con ficha profesional que pervivieron en el Levante durante el ejercicio 1981-1982. Rodeado de futbolistas precoces y con poca experiencia en el balompié, no pudo impedir el descenso a la categoría de Bronce. La situación económica del club agravó todavía más el desenlace y convirtió el verano de 1982 en un episodio especialmente amargo para la entidad, que sufrió un nuevo descenso, esta vez a Tercera División, por impagos.
En aquel punto concluyó su entente con el Levante. Tres temporadas que dejaron al descubierto tanto el talento de un futbolista de notable calidad técnica como las dificultades de una etapa marcada por la inestabilidad deportiva y económica.
Documentación para reconstruir su paso por el Levante
La exposición histórica del palco VIP permite desvelar documentación correspondiente al periodo de Francisco Herencia en el club. Entre los materiales expuestos figuran fichas como jugador de la primera plantilla, su licencia profesional, fotografías integrado en los onces de Pachín, su contrato y otros documentos acreditativos de su vinculación con la entidad azulgrana.